Unidad de atencion temprana

¿Qué es la atención temprana?

La atención temprana se refiere a la estimulación y el apoyo dirigido a niños de 0 a 6 años principalmente. Su objetivo fundamental es identificar y abordar de manera precoz las necesidades temporales o permanentes que puedan presentar los niños con trastornos en su desarrollo o aquellos que están en riesgo de experimentarlos.

Esta disciplina desempeña un papel crucial en la sociedad al proporcionar una respuesta temprana a las necesidades especiales que los niños pueden tener durante su etapa educativa y en su vida en general.

En este contexto, contar con la ayuda de profesionales de la atención temprana es fundamental para abordar abordar estos aspectos esenciales para el desarrollo infantil.

¿Cuándo se necesita la atención temprana?

Para los padres, aceptar la necesidad de atención temprana para sus hijos puede ser un proceso difícil. Sin embargo, es fundamental comprender que, en caso de ser necesario, cuanto antes se brinde apoyo, mejores serán las perspectivas de abordar cualquier dificultad o evitar que se agrave.

En Tangram, comprendemos que las necesidades de atención temprana no siempre se limitan a los primeros 6 años, por lo que ofrecemos terapias especializadas para estos casos. Nuestro enfoque multidisciplinar reúne a especialistas en áreas como la logopedia, pedagogía, psicología o fisioterapia para brindar un apoyo integral y personalizado a cada niño.

Más abajo te explicamos algunos signos de alarma que, aunque no necesariamente indican una dificultad en el desarrollo, pueden ser señales de que es necesaria la intervención de expertos en atención primaria:

A los tres meses

  • Falta de sonrisas al interactuar con los cuidadores
  • Incapacidad para fijar la mirada en objetos o personas
  • Ausencia de respuesta a los sonidos o falta de orientación hacia ellos
  • Irritabilidad constante y músculos rígidos

A los seis meses

  • Incapacidad para voltear o gatear.
  • Tono muscular inadecuado, con el cuello y tronco blandos y brazos y piernas tensos.
  • Persistencia de reflejos primitivos, como el reflejo de sobresalto con apertura de brazos.
  • Dificultades en la función de las manos, como mantenerlas en puño cerrado.

A los nueve meses

  • Falta de desarrollo de habilidades sociales y de interacción con los cuidadores.
  • Ausencia de una búsqueda activa con la mirada o la falta de sonrisas.

A los 12 meses

  • Incapacidad para ponerse de pie o dar los primeros pasos.
  • Falta de desarrollo del lenguaje y habilidades comunicativas, como señales.

A los 18 meses

  • Persistencia en la incapacidad para caminar solos.
  • Falta de desarrollo del lenguaje y la comunicación.
  • Ausencia de interacción social y de interés por otros niños.

A los 24 meses

  • Ausencia de movimientos autónomos y desplazamiento.
  • Rabietas muy frecuentes y desproporcionadas.
  • Poca o ninguna habilidad de lenguaje.
  • Falta de comprensión de las instrucciones y órdenes.
  • Inflexibilidad en comportamientos, como la necesidad de rutinas específicas.
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